miércoles, 2 de febrero de 2011

Para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero.

En el fondo sabía que no puede ir más allá porque no hay.


Fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro.


Vos y yo somos dos entes absolutamente incomunicados entre sí salvo por medio de los sentidos y las palabras, cosas de las que hay que desconfiar si uno es serio.


Cuando los amigos se entienden bien entre ellos, cuando los amantes se entienden bien entre ellos, cuando las familias se entienden bien entre ellas, entonces nos creemos en armonía. Engaño puro, espejo para alondras. A veces siento que entre dos que se rompen la cara a trompadas hay mucho mas entendimiento que entre los que están ahí mirando desde afuera.


Cuando nos veamos de nuevo detendremos los relojes, y permaneceremos eternamente en ese primer día, nuestro libro nunca dejará de comenzar.


- Tomá. Sabés, es tan difícil decirte: Te quiero. Tan difícil ahora.
- Si parecería que a mí me das la copia con papel carbónico.

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